Tecnología · 18 de junio de 2026 · 4 min de lectura

Los robots humanoides cruzan de la demo a la fábrica y empiezan a trabajar turnos reales

Figure, Tesla y Apptronik pasan del prototipo a la producción limitada. Los Figure 02 ya acumulan más de 1.250 horas en una planta de BMW; Optimus supera las 1.000 unidades en Fremont.

Robot humanoide blanco sobre fondo oscuro

En el segundo trimestre de 2026, tres programas de robots humanoides —el Optimus de Tesla, el Figure 02 de Figure y el Apollo de Apptronik— cruzaron a la vez la frontera del prototipo a la producción limitada, enviando sus primeras unidades a clientes industriales. Por primera vez, no son demos en escenarios controlados, sino máquinas trabajando en líneas reales.

Figure es quien más rodaje acumula: sus robots han participado en la producción de 30.000 coches en la planta de BMW en Spartanburg, con más de 1.250 horas operativas y unidades trabajando jornadas de diez horas, cinco días a la semana. Tesla, por su parte, confirmó superar las 1.000 unidades de Optimus en su fábrica de Fremont, en tareas como el ensamblaje de módulos de batería y el kitting de piezas. La diferencia clave: Figure tiene un cliente externo que paga y horas verificadas; Tesla, de momento, opera en casa.

El matiz importa: el total de unidades desplegadas entre los tres programas se cuenta por centenares, no por miles. El despliegue a escala de decenas de miles de robots es realista para la ventana 2028-2029, porque ningún humanoide se ha desplegado nunca a ese nivel y casi ningún requisito está aún resuelto.

Perspectiva Kernel

El humanoide es la apuesta donde convergen el hardware, la energía y la IA física, y por eso importa más allá del espectáculo. La señal real de 2026 no es que caminen, sino que alguien pague por sus horas: Figure ha convertido una demo en una factura, y eso cambia la conversación. El riesgo es confundir un piloto con una revolución; la curva de despliegue será lenta y cara, y el primer límite no es el cerebro, sino la batería, la mano y la fiabilidad de miles de horas. Quien resuelva la mano y la autonomía energética, no quien haga el mejor vídeo, ganará la década.