Los robots humanoides cruzan de la demo a la fábrica y empiezan a trabajar turnos reales
Figure, Tesla y Apptronik pasan del prototipo a la producción limitada. Los Figure 02 ya acumulan más de 1.250 horas en una planta de BMW; Optimus supera las 1.000 unidades en Fremont.
En el segundo trimestre de 2026, tres programas de robots humanoides —el Optimus de Tesla, el Figure 02 de Figure y el Apollo de Apptronik— cruzaron a la vez la frontera del prototipo a la producción limitada, enviando sus primeras unidades a clientes industriales. Por primera vez, no son demos en escenarios controlados, sino máquinas trabajando en líneas reales.
Figure es quien más rodaje acumula: sus robots han participado en la producción de 30.000 coches en la planta de BMW en Spartanburg, con más de 1.250 horas operativas y unidades trabajando jornadas de diez horas, cinco días a la semana. Tesla, por su parte, confirmó superar las 1.000 unidades de Optimus en su fábrica de Fremont, en tareas como el ensamblaje de módulos de batería y el kitting de piezas. La diferencia clave: Figure tiene un cliente externo que paga y horas verificadas; Tesla, de momento, opera en casa.
El matiz importa: el total de unidades desplegadas entre los tres programas se cuenta por centenares, no por miles. El despliegue a escala de decenas de miles de robots es realista para la ventana 2028-2029, porque ningún humanoide se ha desplegado nunca a ese nivel y casi ningún requisito está aún resuelto.
El humanoide es la apuesta donde convergen el hardware, la energía y la IA física, y por eso importa más allá del espectáculo. La señal real de 2026 no es que caminen, sino que alguien pague por sus horas: Figure ha convertido una demo en una factura, y eso cambia la conversación. El riesgo es confundir un piloto con una revolución; la curva de despliegue será lenta y cara, y el primer límite no es el cerebro, sino la batería, la mano y la fiabilidad de miles de horas. Quien resuelva la mano y la autonomía energética, no quien haga el mejor vídeo, ganará la década.