Los reactores nucleares modulares se postulan para alimentar los centros de datos
Terrestrial Energy y Riot Platforms anuncian centros de datos alimentados por reactores de sales fundidas. Meta asegura 6,6 GW de energía nuclear. Pero ningún SMR está aún operativo en EE.UU.
La carrera por alimentar la IA ha convertido a la energía nuclear en protagonista. Terrestrial Energy y Riot Platforms anunciaron en mayo una colaboración para desarrollar grandes centros de datos alimentados por su reactor modular de sales fundidas (IMSR), evaluando emplazamientos en Texas y Kentucky. Meta, por su parte, ha asegurado acuerdos por 6,6 GW de energía nuclear, incluida la construcción de nuevos reactores modulares pequeños (SMR).
La lógica es de infraestructura: un centro de datos de IA consume como una ciudad pequeña y necesita energía constante, libre de carbono y previsible, justo lo que promete un SMR. Amazon firmó un acuerdo de 1,92 GW con la central de Susquehanna y explora construir SMR en terrenos nucleares existentes. Es un giro radical para una industria que durante décadas vivió de espaldas a la nueva construcción nuclear.
El freno es de calendario y regulación: ningún SMR está todavía operativo en Estados Unidos, y todos estos proyectos arrastran años de desarrollo y aprobaciones. Los reactores de Meta no llegarían hasta 2030-2035. La demanda existe hoy; la oferta, no.
Que las tecnológicas se conviertan en compradoras de energía nuclear es uno de los efectos colaterales más reveladores del boom de la IA: el cuello de botella se ha desplazado del chip al vatio. La señal real no es el reactor, sino que el centro de datos ha pasado a diseñarse alrededor de su fuente de energía, y no al revés. El riesgo es el desfase temporal: la demanda de cómputo crece a ritmo trimestral y un SMR tarda una década. Mientras tanto, esa brecha la llenan el gas y la red existente. Quien resuelva primero la energía firme y barata, no quien tenga el mejor modelo, marcará el techo de crecimiento del sector.