El Pentágono acelera láseres y microondas en cinco bases para frenar los enjambres de drones
La defensa de energía dirigida promete derribar drones a unos pocos dólares por disparo; el reto es escalarla de los prototipos al despliegue real.
El Pentágono instalará sistemas de armas láser y de microondas en cinco bases dentro de Estados Unidos antes de fin de año: Naval Base Kitsap, Fort Bliss, Fort Huachuca, Grand Forks y Whiteman. El grupo de trabajo quiere desplegar los equipos en un plazo de 180 días, en respuesta directa a la amenaza creciente de los pequeños drones.
El atractivo de la energía dirigida es económico. Sistemas como el DE M-SHORAD del Ejército, montado sobre vehículos Stryker, ya han demostrado neutralizar drones de los grupos 1 a 3 con un coste por disparo estimado en apenas unos dólares de energía, frente a los misiles de decenas o cientos de miles que sustituyen.
El abanico de prototipos es amplio: desde láseres de 10 kilovatios para emplazamientos fijos hasta sistemas de 50 kilovatios sobre vehículos, e incluso armas portátiles montadas en fusil que operan en varias longitudes de onda. El Ejército prevé una competición en 2026 para un láser de alta energía centrado primero en drones.
La carrera no es solo estadounidense. En la feria DSA 2026 de Malasia, la china Novasky presentó su láser de alta energía NI-L3K sobre una camioneta ligera. La defensa antidrón de bajo coste se ha convertido en un mercado global y en una prioridad que el Congreso ha ordenado acelerar.
La energía dirigida es la primera respuesta seria a la economía perversa de la guerra de drones: por fin un defensor puede disparar más barato de lo que cuesta el atacante. Si la tecnología madura, invierte la ecuación que hoy hace insostenible defenderse. Ese «si» es enorme.
Pero el láser tiene enemigos físicos —lluvia, polvo, niebla, la curvatura de la Tierra— y un alcance limitado. No es la bala de plata que sugiere la propaganda, sino una capa más de una defensa que tendrá que ser, por fuerza, multicapa y en profundidad. Vender certezas aquí es vender humo.