El plan europeo de chips marca el 20 % de capacidad mundial como objetivo de soberanía industrial
Bruselas insiste en su Chips Act mientras los analistas cuestionan si el calendario es coherente con la velocidad de despliegue de TSMC y Samsung.
La Comisión Europea ha reiterado su objetivo de alcanzar el 20 % de la capacidad mundial de semiconductores en 2030 mediante la European Chips Act. La cifra exige inversiones superiores a los 43.000 millones de euros y coordinación entre Estados miembros con culturas industriales distintas y prioridades sectoriales no siempre alineadas.
Los avances visibles son reales: TSMC en Dresden, Intel en Magdeburgo, ASML en Veldhoven, GlobalFoundries en Crolles. Pero el conjunto, sumado, no llega aún al 12 % del mercado mundial. La distancia al 20 % implica anuncios adicionales que todavía no están sobre la mesa y un calendario ajustado.
La crítica interna se centra en el ritmo. Mientras Bruselas debate, TSMC y Samsung amplían capacidad en Estados Unidos y Japón con apoyos públicos más rápidos y procedimientos administrativos más ligeros. El resultado puede ser que la dependencia europea respecto a Asia se reduzca en términos relativos pero a costa de una dependencia mayor respecto a la cadena norteamericana.
El debate de fondo es de estrategia industrial. Europa puede aspirar a fabricar lo que necesita para sus sectores prioritarios —automoción, industria, telecomunicaciones— sin pretender competir en los nodos punteros de IA. Una soberanía pragmática frente a la ambición de simetría con los gigantes.