Geopolítica · 27 de mayo de 2026 · 3 min de lectura

Malasia y Singapur emergen como mercados grises del contrabando de chips hacia China

Investigaciones recogidas por la prensa internacional documentan volúmenes crecientes de aceleradores reexportados a través de terceros países.

Puerto de contenedores aéreo

Investigaciones publicadas en mayo describen un mercado gris consolidado mediante el cual chips de Nvidia y otros fabricantes acaban en manos de compradores chinos pese a los controles estadounidenses. Malasia y Singapur aparecen como los principales nodos del flujo, aunque también figuran Vietnam, Tailandia y los Emiratos Árabes Unidos.

El patrón es relativamente simple. Empresas registradas en terceros países adquieren chips bajo licencia de uso doméstico, los almacenan brevemente y los reexportan a integradores chinos a precios significativamente superiores. El margen cubre tanto el riesgo como las redes de intermediarios. Para los compradores chinos, sigue siendo más barato que diseñar un sustituto local.

Para Washington, el descubrimiento abre tres frentes. El primero, técnico: cómo trazar chips individuales a lo largo de la cadena de distribución. El segundo, diplomático: cómo presionar a aliados que se benefician económicamente del tránsito. El tercero, judicial: cómo responsabilizar a las empresas matrices cuando la reexportación se realiza a través de filiales formalmente independientes.

Para los gobiernos del Sudeste Asiático, el papel de tránsito es incómodo pero rentable. Algunos han iniciado revisiones discretas; otros han optado por una postura ambigua que les permita mantener relaciones con Washington y Pekín. La política multipolar real se libra en esos países más que en las grandes cumbres.